lunes, 11 de febrero de 2013

¡Nos vamos de Japan!


Este fin de semana ha tenido lugar en el madrileño Pabellón de la Pipa, en la Casa de Campo, la Chibi Japan Weekend. En este tipo de eventos se reúne gran cantidad de amantes del mundo manga y anime y de la cultura japonesa en general.

La organización la ha llevado a cabo la asociación Jointo y hemos podido disfrutar de momentos épicos: otakus que se creen gatos, cosplays de alucinar, otros que no lo son tanto, merchandising hasta decir basta y un gran abanico de personajes interesantes. Ahora os contaremos las impresiones que nos ha producido nuestro paseo por el recinto el sábado.

Agnes_Mare: Lo cierto es que la Japan Weekend de este año ha sido una de las mejores, por no decir la mejor, en la que he estado. Desde el primer momento todo salió bien, ya que la organización estaba especialmente bien cualificada (por desgracia a causa de la tragedia en el Madrid Arena, un pabellón a solo unos metros del Pabellón de la Pipa) y se cuidó bastante el aforo, cosa que en otros eventos ni por asomo, era la prioridad de la organización. Se podía caminar, disfrutar, pararte y no había ningún agobio en lo que respecta a las típicas aglomeraciones que se suelen formar.

En lo que respecta a los eventos organizados para el sábado, no pude decir que tuvieran los mejores participantes, de lo que pude ver, un concurso de karaoke donde la calidad de los cantantes dejaba mucho que desear y un original concurso de coreografías donde, grupos de chavales emulaban a sus ídolos japoneses o koreanos en las complicadas coreografías de los videoclips. En este aspecto también hubo de todo, pero el esfuerzo y la dedicación fueron más que notables.

También había gran variedad de puestos de merchandising, donde se podía adquirir alto material de anime, manga, figuras, peluches... si es cierto que en este aspecto no hay mucha mejora con respecto a otros eventos, siguen abundando las mismas series y es complicado encontrar cosas si tus gustos son algo diferentes a los del resto. En mi opinión, lo mejor sigue siendo la amplia variedad de camisetas que podemos encontrar, de los más variopintos temas y con los lemas más frikis que os podáis imaginar.

En general el evento estuvo muy bien, como he comentado el hecho de que, el aforo estuviera tan controlado, facilitaba muchos las cosas y lo hacía todo más sencillo y cómodo, de hecho, si querías, podías comer en el mismo recinto, ya que habilitaron una zona en la calle donde todo el que quisiera podía sentarse, en el suelo eso si, y comer el bocata de turno.

Es de agradecer que organicen este tipo de eventos entre los “grandes” como son el Expomanga y el Expocómic ya que nos facilitan el quitarnos el mono de estos eventos a los otakus.

Selene: Para mí lo más destacable de este año han sido los tiempos de espera y la organización. En otros eventos, que no mencionaré, pues la reseña que se hacemos no trata de otros asuntos, sino de este, las colas llegaron a durar dos horas, lo que desalienta bastante a quien está esperando para pasar un día divertido acompañado de sus amigos. En este caso, a pesar de la gran cantidad de público que acudió al Pabellón de la Pipa, al menos nosotros, no tuvimos que esperar más de media hora.

En otro orden de cosas, las actividades también fueron interesantes, tan destacables como siempre (como en cualquier evento de esta temática que se precie) el concurso de cosplay y el karaoke. Además, los diversos stands que acudieron al encuentro fueron variados y fue posible encontrar todo tipo de merchandising.

A pesar de lo mucho que disfruté esta nueva experiencia en el mundo manga, eché de menos un poco más de limpieza (el suelo del piso de arriba estaba lleno de envoltorios de ramen) y más cosplayers, da la sensación que cada año está más de moda ir de emo o de gótico y no es algo que me agrade demasiado. Por no hablar de los carteles de “Regalo abrazos”, me dan mucha grima.

Si tuviera que quedarme con algunos cosplays elegiría a un chico muy simpático que iba de Leon Kennedy de Resident Evil y a un par se samuráis que definitivamente parecían salidos del Japón medieval.

Sobra decir que hubo quien se sintió especialmente inspirado y a pesar de no poseer una voz prodigiosa (más bien todo lo contario) se atrevió a subir al escenario sólo para dar que hablar. Esto no es culpa de la organización, pero hay quien se cree que ir a estos eventos es sinónimo de llamar la atención y molestar al personal y debería darse cuenta que más conseguir su propósito, aparta a los demás como si fueran moscas.

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