viernes, 9 de agosto de 2013

Chicho Terremoto

Una de las series venidas de Japón que marcó nuestra infancia es, sin lugar a dudas, Chicho Terremoto, en la que un chico bajito y bastante revoltoso se convertía en la estrella del equipo de baloncesto del instituto. Al grito de “tres puntos, colega” y con la obsesión de levantar cualquier falda que veía para contemplar las bragas de su dueña, el entrañable Chicho pasó a ocupar un lugar importante en nuestros corazones.

El manga original se llamaba Dash!! Kappei o Dashu Kappei (algo así como ¡Kappei el terremoto!)  y salió a la venta en el año 1981, el anime se emitió en Japón entre 1981 y 1982 en Fuji Televisión en un total de 65 episodios que más tarde podríamos ver en Antena 3. La obra es de Noboru Rokuda y fue realizada por el estudio Tatsunoko.

Todo esto lo comenta la Wikipedia, que señala también las diferencias entre la versión japonesa y la española gracias a nuestro desternillante doblaje autóctono. En la serie, Chicho López (Kappei Sakamoto en Japón) estaba perdidamente enamorado de Rosita, una chica que solía usar braguitas de color blanco y que a él le encantaban por tomarlas como símbolo de pureza.

Además de los típicos problemas escolares (Chicho no era muy buen estudiante) el muchacho jugaba al baloncesto y tenía enormes discusiones con el perro de Rosita, Bobby, pues también enamorado de la joven, cosa que le producía más de un quebradero de cabeza al diminuto Chicho.

Una serie fresca, desternillante y absolutamente divertida en la que gracias al doblaje español pudimos ver escenas donde viajaban a “Lepe” y a una protagonizada por unos estadounidenses conflictivos que se acercaban a los personajes cantando “tortilla de patatas”. Todas estas cosas, que ahora parecen lejanas y sin sentido, eran tan divertidas que no podía parar de reír, supongo que eran otros tiempos, pero creo que siempre es bueno recordar aquello que (aunque sea por poco tiempo) te haya hecho feliz.


1 comentario:

  1. Desde luego, el doblaje de esta serie es desternillante, y seguro que de empezar a verla de nuevo, me saca más de una sonrisa.

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