lunes, 13 de enero de 2014

Haruki Murakami


Aunando dos secciones, este mes os hablo de uno de mis autores favoritos, el japonés Haruki Murakami (Murakami Haruki, si lo preferís). Además os contaré (de modo sintético) porque siento esta especie de debilidad por el autor de obras tales como Kafka en la orilla o Sputnik, mi amor.

El autor, tal y como nos comenta Wikipedia, nació en Kyoto el 12 de enero de 1949 y además de escribir, también traduce. Sus obras son muy leídas en todo el mundo y han conseguido muy buenas críticas, como los premios Franz Kafka, Jerusalem y el Internacional Cataluña, entre otros. Además, según The Guardian, Murakami es “de los mayores novelistas de la actualidad”.

Las historias de ficción de Murakami (criticadas en muchas ocasiones por la literatura tradicional japonesa) son surrealistas y enfocan diversos conceptos, como por ejemplo la soledad humana. Su estilo es humorístico y surrealista, y al mismo tiempo refleja la soledad y el ansia de amor en un modo que conmueve a lectores tanto orientales como occidentales. Dibuja un mundo de oscilaciones permanentes, entre lo real y lo onírico, entre el gozo y la oscuridad.

Debido a estar influencia desde pequeño por la cultura occidental, el escritor tiene ciertas reminiscencias que lo diferencian del resto de autores del país. Además, en la Universidad de Waseda estudió literatura y teatro griegos, de manera que obtuvo influjos por diversos cauces. Mientras estudiaba, trabajó en una tienda de discos y cuando acabó la universidad abrió junto a su esposa Yoko el bar de jazz Peter Cat (lo regentaron desde 1974 hasta 1981, cuando Murakami decidió centrarse en su faceta de escritor) tras haber escrito Oye Cantar al Viento y Pinball 73.

Según él mismo, su verdadero estilo, la forma de escribir que realmente lo caracteriza, se formó tras haber escrito La Caza del Carnero Salvaje pero alcanzó el auténtico éxito con Tokyo Blues (Noewgian Wood) y estuvo viviendo una temporada en Europa y EEUU. Volvió en el año 1995 tras el terremoto de Kobe y el ataque de la secta ‘La Verdad Suprema’ en el metro de Tokio.

Como dato curioso, cabe destacar que muchos de los temas y títulos de sus novelas tienen que ver con sus canciones favoritas, como Norwegian Wood (de The Beatles) y la gran afición del escritor al deporte en De qué hablo cuando hablo de correr (y que actualmente estoy finalizando) habla de esta afición. También ha realizado colecciones de cuentos y analogías de relatos.

Novelas
La caza del carnero salvaje
El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas
Tokyo Blues (Norewgian Wood)
Baila, baila, baila
Al sur de la frontera, al oeste del sol
Crónica del pájaro que da cuerda al mundo
Sputnik, mi amor
Kafka en la orilla
After Dark
1Q84
Los años de peregrinación del chico sin color

Colecciones de relatos
El elefante desaparece
Después del terremoto
Sauce ciego, mujer dormida

Ensayos
Bajo tierra
Retrato en jazz
De qué hablo cuando hablo de correr

Además ha escrito un relato llamado Sueño, que ha contado con la ilustradora Kat Menschkin, que tengo el placer de tener en mi estantería y al que estoy deseando hincarle el diente.

De Murakami solo os diré que es uno de los grandes, desde que leí hace unos años ya Sputnik, mi amor, quedé fascinada con el gran simbolismo que destilan las letras del japonés. Su habilidad a lo hora de crear mundos oníricos y su capacidad de ofrecer mensajes a la carta (cada personas que lee sus libros te da una versión diferente de lo que realmente les ha inspirado) es uno de los valores que más destacan del autor, así como su capacidad de imbuir a los lectores en la historia.

De él, yo he tenido el honor de leer: Sputnik mi amor, Tokyo Blues (Norewgian Wood), Al sur de la frontera, al oeste del sol, Crónica del pájaro que da cuerda al mundo, Kafka en la orilla, After Dark y Sauce ciego, mujer dormida. Actualmente estoy leyendo De qué hablo cuando hablo de correr y en breve disfrutaré de Sueño y Los años de peregrinación del chico sin color.

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