El Monte Fuji

Este mes en “De viaje por Japón” os traigo uno de los elementos más característicos de Japón: El Monte Fuji, protagonista de tantas y tantas historias.

El monte Fuji está en el centro del archipiélago japonés, y si el día está claro se puede ver desde Tokio, que está a 130 km al este.

Su perfil puede contemplarse desde una distancia de más de 300 km, desde la cima del monte Myoho en la prefectura de Wakayama. Su altitud es de 3.776 metros sobre el nivel del mar, lo que le hace ser el número 29 en la lista de los volcanes más altos del mundo. Su diámetro abarca unos 38 km de norte a sur y 39 km de este a oeste. El cono es casi perfecto, y complementa la belleza del entorno los lagos formados por las corrientes de lava, los ríos, los estanques y los pantanos alimentados por saltos de agua, y un bosque denso y antiguo que cubre la meseta de lava alrededor del pie. La zona es rica también en vida salvaje y vegetación.

Se clasifica al monte como un volcán activo, pero con poco riesgo de erupción. La última erupción registrada data de 1707 durante el periodo Edo. Entonces, se formó un nuevo cráter, así como un segundo pico, Hoeizan por el nombre de la era.

El bosque de Aokigahara

Aokigahara es un bosque tupido y obscuro que rodea al Monte Fuji e infame por todo Japón por ser el lugar al que se dirigen muchas personas cuando decidensuicidarse. En el 2002, 78 cadáveres fueron encontrados, venciendo el record anterior de 73 en 1998. Para mediados de mayo del 2006, al menos 16 nuevos suicidas ya habían sido encontrados. Nadie sabe cuántos cuerpos quedan sin descubrir.

Señales con mensajes tales como "Por favor reconsidere" y "¡Por favor consulte a la policía antes de que usted decida morir!" están clavados en los arboles a través del bosque. Sin embargo, tiene una reputación tan grande que estos pequeños desestimulos logran muy difícilmente detener a los realmente decididos.

Los habitantes de la zona dicen saber quién entra al bosque en busca de su increíble belleza, quien está en busca de lo macabro y quien está planeando en nunca regresar. "Tenemos todo aquí que nos hace el lugar para la muerte. Quizás deberíamos promocionarnos simplemente como la “Ciudad Suicidio” y animar a la gente a que vengan aquí" se le escucho decir al irritado alcalde de Aokigahara. Y esta reacción es normal, porque a ningún alcalde ni ciudadano de a pie le gusta que su ciudad sea reconocida como el lugar preferido de la gente para ir a morir.

Parte de la atracción es el morir a los pies del sagrado Monte Fuji. Otra parte es la naturaleza de
Aokigahara, tan densa y espesa que de solo a unos cuantos kilómetros adentro no se escuchan otros sonidos que no sean los que crea el bosque mismo. Las leyendas rodean este lugar;  por ejemplo, se dice que hay inmensos depósitos de hierro en lo profundo de la montaña que causan que las brújulas se enloquezcan, atrapando a los inocentes como a los suicidas. 

Las fuerzas de Defensa Japonesas regularmente tienen entrenamientos a través de Aokigahara y aseguran que no han tenido ninguna clase de problema con sus brújulas de capacidad militar. Aunque ellos admiten que los equipos que se pueden comprar comercialmente no sirven para nada en la zona.

Aokigahara es considerado el lugar más encantado en todo el Japón, un purgatorio para el Yurei, los fantasmas sin descanso del Japón quienes han sido separados inesperadamente de sus vidas y los cuales aúllan su sufrimiento al viento. Los espiritualistas dicen que hasta los árboles están llenos de energía maligna, acumulada por siglos de suicidios. Ellos no quieren que vuelvas a salir.

Sin embargo, aun en estos bosques encantados, los hombres comunes y corrientes deben coexistir con las leyendas. Los trabajadores forestales se turnan día y noche en el edificio de la estación en Aokigahara y ocasionalmente se encuentran cadáveres en varios estados de descomposición, normalmente colgando de los árboles o parcialmente comidos por los animales. Los cuerpos son traídos hasta la estación, donde hay una habitación especial para estas ocasiones. En esta habitación hay dos camas: una para el cadáver y otra para que una persona duerma a su lado. 

Si, usted lo ha leído correctamente. Ellos creen que si el cadáver es dejado a solas, el solitario y sin descanso yurei gritara, y el cadáver se irá caminando hasta su habitación original. En una forma inconfundible los trabadores juegan jan-ken (piedra, papel o tijera) para saber quién se queda a dormir con el cadáver. Y pensabas que tu trabajo era difícil.


Cómo veis, el Monte Fuji no es conocido solo por su belleza, si no por esto que acabáis de leer, aun así, si algún día tengo el placer de poder visitar Japón, espero poder ir y disfrutar de las maravillosas vistas y, porque no, adentrarme en lo profundo del bosque…

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