viernes, 28 de marzo de 2014

De profesión… ociosa estilosa


¿Puede considerarse el “ser estilosa” como una profesión? Es una pregunta que yo, como humilde seguidora del mundo de la moda, me he planteado varias veces.
En la amplísima fauna de artistas, maniquíes y celebrities en general, de vez en cuando nos topamos con un extraño espécimen: la ociosa estilosa.
Posiblemente os preguntaréis cuales son las características que distinguen a la ociosa estilosa del resto de sus guapísimas y super trendy congéneres: 

  1. En primer lugar, tenemos que recalcar que es un claro icono de estilo. Ningún outfit se le resiste y, se pongan lo que se pongan, son imitadas y admiradas hasta la saciedad.
  2. Su hábitat natural son los saraos del mundo del famoseo. Pero no os equivoquéis, no hablamos de saraos casposos, sino de eventos como la Gala Anual del MET, entregas de premios, estrenos de cine y front rows de las semanas de la moda de medio mundo.
  3. Y, sobre todo, la ociosa estilosa se caracteriza por calificarse a sí misma como actriz, a pesar de haber aparecido apenas en un par de películas reseñables y no haber brillado especialmente por su talento.
En definitiva, la ociosa estilosa no pega un palo al agua salvo para ser imagen de determinadas marcas y lucir palmito… ¿dónde hay que dejar el curriculum?

He aquí tres especimenes con estilos muy diferenciados (criados en libertad, no os preocupéis) y que nos han dejado algunos de los mejores looks de los últimos años.

Boho-chic londinense – Sienna Miller

Sienna Miller representa como nadie el estilo londinense: bohemio, libre, desenfadado y transgresor. Sienna puede presumir de ser la ociosa estilosa con la carrera más prolífica de las tres a las que he querido tomar como ejemplo (su tormentosa relación con Jude Law y el resto de sus escándalos pueden haberle ayudado a permanecer en el “candelero”), sin embargo, posee más buen gusto que aptitudes como actriz.


 







Minimalismo indie californiano – Kate Bosworth

Su bello rostro y sus ojos de gato podrían ser los causantes de haberle labrado toda una carrera, pero quizás deba agradecérselo más bien a haber sido la novia de Orlando Bloom en pleno auge de la carrera de este (sí, hablamos de la época de El Señor de los Anillos, Piratas del Caribe y Troya). Kate es bastante selectiva a la hora de elegir sus películas (es decir, que trabaja lo justito para que puedan seguir llamándola actriz), pero en cuestión de apariciones públicas no se anda con remilgos.







Sofisticación racial – Camilla Belle

Sinceramente, me he preguntado miles de veces cómo una chica que sólo ha aparecido en un puñado de películas de dudosa calidad (en algunas como 10.000 o Push, apenas hablaba) es invitada a tan enorme cantidad de eventos de primer nivel como los Globos de Oro; a día de hoy, sólo puedo ofreceros una respuesta: su elegancia y sus bellos rasgos. Las fotos hablan por sí solas.










No vamos a meternos en líos analizando por qué una actriz acepta llevar un vestido de marca o ser imagen de un perfume antes que participar en una película (sí, lo habéis adivinado, es por el vil dinero, ya que ganan más haciendo de imagen durante una hora que trabajando durante meses en un rodaje). Disfrutemos de las imágenes y soñemos (al menos yo lo hago) con llegar a ser ociosas estilosas

(By Karian Lemorak, experta en Moda del Desván de Casipea)

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