lunes, 23 de junio de 2014

El príncipe de Bel-Air

Creo que no me equivoco cuando digo que este es una de las series más queridas por los jóvenes de entre 25 y 35 años, porque marcó a toda una generación y de paso dio a conocer al talentoso Will Smith. Esta serie fue una de las primeras sitcons que puedo recordar y que hace que se me escape la sonrisa cuando recuerdo algunos de los capítulos más divertidos.


La serie, producida por la NBC, y emitida entre 1990 y 1996 contaba la historia de Will Smith, un muchacho de Filadelfia que se va a vivir con unos parientes ricos de Bel-Air, en Los Ángeles. Allí, donde convive con su tío Philip Banks (James Avery), su tía Vivian (Janet Hubert-Whitten/Daphne Maxwell Reid), sus cuatro primos: Hillary (Karyn Parsons), Carlton (Alfonso Ribeiro), Ashley (Tatyana Ali) y Nicky (Ross Bagley y del mayordomo Geoffrey (Joseph Marcell), vivirá todo un sinfín de episodios de los más divertidos.

La historia gira en torno a Will, un chico de barrio que se va a vivir con la parte rica de la familia, los Banks. A pesar de haber sido en sus orígenes gente sencilla (Vivian es la hermana de la madre de Will) parecen haberse adaptado bien a la vida de la alta sociedad y en ocasiones olvidan de dónde han venido. Smith supondrá el contrapunto a todo esto, y habrá situaciones de lo más desquiciantes, sobre todo con Carlton (el personaje, bajo mi punto de vista más cómico de la serie).

Uno de los puntos fuertes de esta serie era, sin lugar a dudas. Los recurrentes acentos de los personajes, sus extrañas alusiones a Lepe y otras ciudades españolas y los gritos y sonidos de los protagonistas no dejaban de hacerme reír y aún ahora creo que me reiría con mis añitos. Lo cierto es que era muy divertida y, quizás, sea esa una de las razones por las que el actor Will Smith me cae tan tremendamente bien, tampoco creo que ya ha que decir mucho más de una serie tan divertida como esta, solo ¡vedla!


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