El Dragón en la literatura

Dragón blanco de Ciruelo Cabral
El dragón es sin ninguna duda uno de los personajes mitológicos sobre el que más se ha escrito. Ríos y ríos de tinta han corrido, y correrán, sobre ellos aumentando así cada vez más su leyenda.

Ésta leyenda se ha visto alimentada gracias a la literatura y el cine, que ha plasmado en numerosísimas ocasiones su imagen y personalidad creando verdaderos iconos, pero en este especial con el que voy a cerrar el año se lo quiero dedicar a los dragones que han salido de las páginas, los que nos han acompañado a todas partes a través de los libros y que nos han hecho temer, reír y sentir ternura a partes iguales.

Antes de meternos en materia, quiero recordar un poco de donde viene la imagen del dragón y un poco de su leyenda.

La cultura del dragón
En función de las diversas culturas que lo han representado, la figura del dragón juega un papel
Representación del dragón chino
importante como dios o guardián, o como monstruo y poderoso enemigo. Se le atribuyen cualidades y habilidades tales como ser poseedor de una gran sabiduría y conocimiento o pecar de gran avaricia y codicia que le conduzca a devastar poblaciones enteras para apilar gigantescos tesoros. Por lo tanto, la imagen y figura del dragón ha ido variando y ha sido interpretada de muy diversas formas a lo largo de la historia.

Las culturas occidentales y orientales han imaginado reptiles gigantes y alados; puede ser debido al contacto con cocodrilos, caimanes o gaviales.

Los dragones occidentales tienen por lo general apariencia de un gran lagarto o cocodrilo, con alas, aliento de fuego, cuernos y gran ferocidad. Los dragones orientales tienen por lo general apariencia serpentina mezclada con características de otros animales, estos casi nunca tienen alas.

El simbolismo alrededor del dragón es esencialmente el de la lucha. La lucha entre el dragón y un héroe o un dios tiene, sin embargo, distintos significados. En estos míticos combates el dragón asume dos papeles, el de devorador y el de guardián, que tienen finalmente una sola raíz: el de un ser cósmico en espera, cuya acción implica la muerte –o el nacimiento– de un orden universal.

Así, en un principio, los dragones fueron devoradores de dioses –algunos mitos se refieren a estas criaturas como la causa de los eclipses, por ejemplo–, o sus enemigos –caso de Apofis y Pithon, enemigos del sol–; posteriormente los dragones fueron fuerzas a la que se les ofrecían doncellas en sacrificio y no tardaron en concebirse como comedores de hombres. De todos modos, ese papel no se aleja del de guardián, que implica la espera y el mantenimiento de un orden que preludia una reinvención del universo o el descubrimiento de un lugar sagrado. Justamente porque son guardianes de algo sagrado, es por lo que simbolizan el puente a otro mundo o la prueba de todo héroe.

Las actitudes tomadas en las culturas del mundo frente a la figura del dragón y la lucha que supone se distancian en ocasiones, particularmente si se compara la idea de dragón que existe en el lejano Oriente con la predominante en Occidente. Los dragones chinos (o long), los japoneses (o ryū) y los coreanos son vistos generalmente como seres benévolos, mientras que los europeos son en su mayoría malévolos.

Sin embargo, los dragones malévolos no están restringidos a Europa: entre otras culturas, esta interpretación se mantiene también en la mitología persa. El tema es complejo y ha variado a lo largo de la historia. Como ejemplo, entre los romanos, típicos representantes del Occidente antiguo, el dragón era considerado un símbolo de poder y sabiduría.

Dragones famosos
Después de esta introducción ha quedado claro que, al igual que hay diferentes tipos de personas, también hay diferentes tipos de dragones. Buenos o malos, un dragón siempre es símbolo de grandeza y le da calidad, en muchas ocasiones, al libro que estamos leyendo.

Pero, ¿qué dragones famosos conocemos? Estoy segura de que muchos de vosotros al leer esa frase os han venido a la mente multitud de nombres e historias donde un dragón es el protagonista. Aquí voy a desgranar sólo cuatro de ellos, pero os animo a dejar comentarios sobre otros dragones conocidos y así seguir alimentado la leyenda que hay sobre ellos.

Smaug, El Hobbit de J.R.R. Tolkien
Smaug fue el dragón más grande de la Tercera Edad del Sol. Era de gran porte, de color rojo-dorado,
Fan art de Smaug el Dorado
con enormes alas de murciélago, una piel de impenetrables escamas de la dureza del acero y una inteligencia superior a la de la mayoría de dragones en la Tierra Media. Por esos motivos se le considera el dragón más poderoso en la historia de Arda después de Ancalagon. Su único punto débil, el vientre, estaba protegido casi por completo por una capa de piedras preciosas y oro, incrustada en su piel tras yacer durante siglos sobre el tesoro del Reino bajo la Montaña. Esa protección fallaba, sin embargo, en un único punto desprotegido, que permitía ver la suave piel de debajo.

El dragón Smaug el Dorado, llegó desde las lejanas Montañas Grises, en el norte de la Tierra Media, atraído por las inmensas riquezas que habían acumulado los enanos en el año 2770 T. E. Allí arrasó la Ciudad de Valle, junto a la montaña y después mató o ahuyentó a todos los enanos que se encontraban en el interior de la montaña. Durante dos siglos durmió satisfecho sobre su tesoro en el interior de Erebor hasta que en 2941 T. E.; Bilbo y los enanos robaron la piedra del arca de su tesoro, lo cual le enfureció y le movió a atacar de nuevo Esgaroth, la ciudad del Lago Largo.

Bilbo y los enanos se ven favorecidos, pues Bardo (que después pasó a ser el primer rey del Valle), durante el ataque a la Ciudad del Lago, mató a Smaug clavándole una flecha en la única parte de su vientre desnuda de joyas. Pudo hacerlo porque el cuervo Roäc, al que Bilbo y los enanos habían informado de esa debilidad, le avisó de su punto débil. La flecha que derribó a Smaug no era un flecha cualquiera, era la Flecha Negra, un arma de considerables cualidades mágicas y de poder gigantescamente superior al de una flecha normal, sus cualidades mágicas fueron lo que hirieron más profundamente al dragón ya que una flecha normal incluso en su punto débil se hubiera roto o habría rebotado, la flecha siempre era recuperada por Bardo después de su uso, aunque aparentemente no la recuperó después de derribar a Smaug, ya que nadie se atrevía a acercarse al lago donde yacía el cadáver en putrefacción de Smaug.

Con la muerte de Smaug los grandes dragones se extinguen de la Tierra Media.

Desde hace un par años, con la superproducción llevada al cine por Peter Jackson, Smaug ha vuelto a la palestra y se ha coronado como uno de los dragones más temibles de la literatura, pero para los que hace tiempo que leímos los libros de Tolkien, Smaug es un viejo amigo, con el que hemos pasado mucho a través de las páginas de El Hobbit. Lo cierto es, que pese a su apariencia terrible, a mí personalmente me hubiera gustado poder charlar con él.

 Fujur, el dragón de la suerte. La historia interminable de Michael Ende
Fujur en su representación en el cine
Fujur es un dragón blanco de la suerte, que son de los animales más raros de Fantasia, donde los dragones de la suerte no se parecen en nada a los dragones corrientes. Son criaturas del aire y del buen tiempo, de una alegría desenfrenada, y a pesar de su colosal tamaño, ligeros como una nubecilla de verano. Por eso no necesitan alas para volar. Su cuerpo es largo y flexible, con escamas color madreperla. Sus ojos son de color rubí. Nadan por los aires del cielo lo mismo que los peces lo hacen en el agua. Desde tierra, parecen relámpagos lentos. Y lo más maravilloso en ellos es su canto. Su voz es como el repicar de una campana de bronce. Después de que Ártax, el caballo de Atreyu muriera, Fújur fue quien lo acompañó en la Gran Búsqueda.

Sin duda alguna Fujur es el dragón más tierno y adorable que una servidora ha leído en toda su vida. Con su rostro amable, Fujur es el compañero ideal de viaje, despierta mucha ternura y además esta imagen se alimenta gracias a la película que, aunque no es de las mejores adaptaciones, Fujur es fiel a como se describe en el libro.

 Los dragones en Canción de Hielo y Fuego de George R. R. Martin
Drogon, Viserion y Rhaegal - son los tres dragones que nacen al final del primer libro de la
Portada de Choque de Reyes con Daenerys y los dragones del
maestro Corominas
saga Canción de Hielo y Fuego, Juego de Tronos, del autor George R. R. Martin. Los tres dragones son criados por Daenerys Targaryen, la legítima heredera del trono, que vive en el exilio. Son los últimos dragones que quedan con vida y son hermanos.

Éstos dragones no se parecen en nada a Smaug ni a Fujur ya que son criaturas que, en un principio se comportan como si fueran perritos, totalmente dependientes de su madre, como tres cachorritos que juegan mientras crecen, pero la cosa cambian cuando se desarrollan, aprender a volar y necesitan más que simples pedacitos de carne para alimentarse. Martin los describe como criaturas salvajes, que solo responden, en algunas ocasiones a las órdenes de su madre, Daenerys, y que provocan el caos haya por donde pasan. No se conoce que sepan hablar ni comunicarse de modo alguno con su madre, como cabría esperar debido a la sangre del dragón de Daenerys y de momento poco más se sabe ya que, como todos los fans sabemos, Canción de Hielo y Fuego aún no ha terminado de escribirse.

Esto es sólo una pequeña muestra de lo que son los dragones en la literatura, si os apetece dejar comentario o añadir más nombres y datos, sólo tenéis que dejarnos vuestros comentarios.




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