miércoles, 10 de junio de 2015

Geishas

Las geishas forman parte de una tradición muy arraigada en Japón, por eso este mes hemos decidido que sean ellas las protagonistas de nuestra sección más tradicional. Antes de nada hay que dejar claro que las geishas no son prostitutas, sino artistas tradicionales japonesas a las que se contrata para amenizar fiestas, que no tienen porque ser solo de hombres, pueden ser mixtas o exclusivamente femeninas.

[Imagen de http://4.bp.blogspot.com/]
En realidad las geishas nacieron, según Wikipedia, porque los hombres empezaron a aburrirse de las chicas de la corte que aunque eran cultas y estaban preparadas en su época (alrededor del siglo XVII) los varones prefirieron a otras mujeres con más libertad, como las geishas, que al principio también eran hombres, aunque con el paso del tiempo estos fueron desapareciendo. 

Su aspecto es fácilmente reconocible, llevan kimono (que cubre varias capas de ropa que llevan debajo) y un maquillaje y un peinado peculiar. El maquillaje se va volviendo más suave y menos marcado a medida que la joven va creciendo, al principio llevan maquillaje blanco, los labios rojos y los ojos en este tono combinado con negro. Cuando se hacen algo mayores se consideran más maduras y apuestan por una belleza más natural. Sus peinados son recargados, moños que dejan su rostro al descubierto y que tarda bastante tiempo en realizarse. Se alzan sobre las geta (sandalias de madera) que cambian según la edad y maestría de la geisha, aunque en lugares cerrados van descalzas o usan tabi (calcetines).

Estas mujeres reciben una educación muy específica que comienzan o bien desde niñas o desde los 15 años. Al principio, simplemente realizan tareas del hogar y obedecen lo que se les mande en las okiya o casas del té (actualmente se independizan de sus familias uno o dos meses). Tras haber acabado este período, observan a las geishas más experimentadas para finalmente convertirse en aprendices, dejarán de serlo cuando cambien el cuello de su kimono del blanco al rojo, suelen hacerlo a los 21 años. 

Las geishas, hoy en día son relativamente libres y pueden elegir sus amistades, tanto dentro como fuera de su okiya. Algunas van a la universidad y muchas de ellas han tenido hijos e incluso se han casado, aunque esto último no es lo más habitual. Sobre el tema sexual mucho se ha dicho, pero si la artista decide tener sexo con un cliente es decisión suya, no va dentro de sus labores ni se le paga por ello. Después de la publicación del libro Memorias de una geisha se habló mucho de si estas mujeres vendían su virginidad en la antigüedad, algunas tenían amantes y hombres que las mantenían, aunque el tema de la primera vez aún es algo ambiguo.

Fotograma de Memorias de una geisha
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