miércoles, 29 de julio de 2015

De hombres y letras

La inspiración es una amante esquiva.

Cuando necesitas de su consuelo, la muy pérfida, se deja caer en los brazos de otros.

A veces, aparece cuanto menos te lo esperas, sorprendiéndote con su encanto y pasión.

En otras ocasiones asoma su cabeza de rizos dorados cuando el resto de responsabilidades de tu vida te impiden prestarle la atención que merece.

Quizás por eso, en el momento en el que te enfrentas al papel en blanco, decide darte la espalda. Porque anteriormente la has dejado pasar, sin más.

Es dura, ni siquiera piensa que puede herirte con su actitud caprichosa.

Sin embargo, cuando os sincronizáis, cuando os fundís en un solo ser de imaginación y luz, os perdonáis todo, el pasado quede atrás y el resto deja de tener sentido. Sin más.

2 comentarios:

  1. Muy buen escrito. Solamente un detalle: al editar el texto se han repetido los párrafos número 2, 3 y 4 en el quinto, sexto y séptimo, respectivamente. Por lo demás, muy buena reflexión.

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    1. Muchas sgracias por el aviso, Santiago. Ya lo hemos solucionado. Gracias también por tu comentario, un abrazo, compañero.

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