miércoles, 16 de noviembre de 2016

Campanillas del viento furin


Pese a que ya estamos prácticamente en invierno, hoy queremos hablaros de una tradición estival que podemos ver en Japón. El frío y la pronta llegada del anochecer nos hace echar de menos esos días de verano donde daba gusto ir de manga corta y tener luz hasta casi la hora de cenar, por eso queremos mirar atrás y traeros esta tradición tan curiosa.

¿Sabéis de lo que os estamos hablando? Seguid leyendo y descubriréis una tradición tan curiosa como bella a la vez: las campanillas de viento furin.
En la época estival, uno de los sonidos más típicos del verano japonés es el de las campanillas furin (風鈴) que significa literalmente “campanilla de viento”.

Al finalizar la temporada de lluvias (tsuyu) y con la llegada del verano, los japoneses cuelgan campanillas furin en ventanas y salidas al exterior (como puertas de terrazas y jardines). Estas campanillas, evocan al verano no sólo al sonar con la agradecida brisa veraniega sino también gracias a los materiales de los que están hechas, de cristal, cerámica o metal.

Para un japonés, el sonido de la furin es sinónimo del verano y les da cierta paz y tranquilidad, aliviándoles en cierta forma del húmedo calor del verano.

Las furin, originarias de China, fueron introducidas en Japón por antiguos monjes budistas y rápidamente se popularizaron. Son pequeñas y suelen tener una tira de papel rectangular colgado que cuando hace viento se mueve y hace sonar la campanilla.

En el pasado se colgaban de los bosques de bambú para ahuyentar a los malos espíritus, pero actualmente cuelgan de cualquier casa y templo por su belleza, simpleza y su característico sonido, tan evocador del verano.


Pese a que esto nos hace recordar esos días de verano creemos que es una tradición preciosa, que además de decorar evoca sentimientos muy preciados como la paz interna y la tranquilidad. ¿Os animareis a colocar estas campanillas en vuestras casas cuando llegue de nuevo el verano?

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